Cinco clientes, quince cuentas, y el mismo lunes cada semana: armar, aprobar y publicar todo a mano.
Un proyecto por cliente, aislado, con sus cuentas y su voz. Publicas en todos sin cambiar de sesión ni de pestaña.
Sin tarjeta para empezar a mirar.
Sus redes, su voz de marca, su calendario. Nada se mezcla.
Cada persona ve solo los proyectos que le asignas.
Cambias de cliente sin cerrar sesión ni abrir otra pestaña.
No son funciones sueltas: son las situaciones que hoy te comen la semana.
Creas el proyecto, escribes su Content Skill —tono, temas, lo que nunca hay que decir— y conectas sus cuentas. El primer workflow te deja el mes armado antes de la reunión de arranque.
Le das acceso de colaborador y aprueba desde su celular por Telegram, viendo la pieza como va a salir. Tú ves qué quedó pendiente sin perseguir a nadie.
Cada lunes Posty redacta el informe del proyecto con datos reales: qué salió, qué funcionó y qué viene. Lo tomas de base en lugar de armarlo desde cero.
El motor propone la tanda leyendo la Content Skill del cliente. Si el ángulo no te gusta, cambias una línea del markdown — no veinte prompts.
Una Página de Facebook por local, todas en el mismo proyecto. La misma pieza sale a todas y el texto se adapta por red.
El criterio del cliente queda escrito en su Content Skill y en los aprendizajes del proyecto. No se va con la persona.
Un workflow por cliente genera y encola el mes con su tono. Tú revisas la tanda y apruebas desde el celular. Lo que antes era una mañana entera pasa a ser cinco minutos de revisión.
El contenido queda en Por aprobar. Le das acceso de colaborador y lo aprueba él mismo, viendo la pieza como va a salir. Sin PDFs ni capturas por WhatsApp.
El Flow Canvas encadena generación: una idea produce varias piezas con la estética del cliente y eliges las que sirven. Es lo que reemplaza la parte más lenta, que es generar volumen sin repetirse.
Desde Métricas, Posty analiza qué contenido rindió en cada cuenta y guarda esas conclusiones en el proyecto. Las próximas generaciones parten de ahí, así que la cuenta mejora sin que nadie tome notas.
Abres el informe de cada proyecto. Ya está escrito con datos reales: qué salió, qué rindió, qué fechas vienen.
Corres el workflow de los clientes que toca. Cada uno genera su tanda con su propio tono y queda en Por aprobar.
Revisas de corrido, retocas dos textos y apruebas. Lo que necesita visto bueno del cliente se lo mandas por Telegram.
Se publica solo. Si algo falla, Posty reintenta y te avisa al celular. Tú trabajas en lo que se cobra.
Diseñas donde ya diseñas, editas donde ya editas y escribes donde ya escribes. Lo que falta siempre es el último tramo: que eso salga publicado, en todas las redes, el día que tiene que salir. Ese tramo es Posty.
Escribes el brief en una página y Posty lo lee como contexto. Y te devuelve el calendario editorial como base de datos en tu propio workspace.
Apruebas la tanda desde el chat, viendo la pieza como va a salir. Sin computadora, sin abrir la app.
Servidor MCP publicado en npm y API abierta. Le pides que programe la semana y se hace.
La generación corre con tu cuenta del proveedor. El modelo que ya pagas, sin recargo ni créditos que se agoten.
Sigues diseñando donde te gusta. Exportas, lo subes a la Biblioteca y Posty lo distribuye. Nadie te va a pedir que cambies de editor.
Un vertical exportado sirve para TikTok, Reels y Shorts. Editas una vez y publicas en las tres.
Armas el negocio. La página, el producto, los precios, el local. Y el contenido queda para después — para cuando haya tiempo, que nunca hay.
Entonces el perfil de Instagram tiene tres posts de hace ocho meses. La Página de Facebook está vacía. Y cada vez que alguien te busca, encuentra eso.
Posty no viene a reemplazar a un diseñador ni a hacerte viral. El techo de calidad lo pones tú. Viene a que esas redes no queden vacías: contenido que sirve, que aporta valor y que sale con constancia, sea material tuyo o generado desde cero con IA.
El objetivo es sacarte de encima la tarea que se come el tiempo, para que puedas ocuparte de lo que sí mueve el negocio.
Cada cliente es un proyecto aparte, y puedes tener varios a la vez. La cantidad depende del plan que elijas.
Sí. Los proyectos están aislados y cada persona que invitas ve únicamente los que le asignas. Un colaborador no puede ver los otros clientes.
Cada usuario carga su propia clave de IA, así que el costo del modelo lo paga quien lo usa. Posty no le suma recargo, y tú puedes facturarlo como quieras.
Sí. Varias Páginas de Facebook o varias cuentas de Instagram pueden convivir en el mismo proyecto y publicar a la vez.
Con la Content Skill: un documento en markdown por proyecto donde defines tono, temas, ejemplos y lo que nunca hay que decir. El motor lo respeta en cada generación.
Sí. Si conectas Notion, Posty crea y mantiene una base de datos con el calendario editorial en tu propio workspace, así el cliente lo mira donde ya trabaja.
Conectas tus cuentas, cargas tu clave de IA y empiezas.
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